NDIGITGALCOTUI. El periodista Daniel García Archibald plantea que las divisiones internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM), pese a encontrarse en el poder, podrían debilitar a la organización de cara a las elecciones de 2028, si sus dirigentes no priorizan la unidad y el fortalecimiento del Gobierno.
En
su artículo, publicado en El Nuevo Diario bajo el título «¿Les molesta a
los perremeístas estar en el poder?», García Archibald cuestiona las
confrontaciones entre dirigentes oficialistas y advierte sobre el riesgo de que
las aspiraciones presidenciales y las diferencias internas terminen afectando
la estabilidad del partido.
El
comunicador señala que algunos sectores sin visión dentro del PRM han comenzado
a expresar públicamente sus diferencias, incluso mediante pronunciamientos que
pueden perjudicar a compañeros de organización. En ese contexto, menciona las
aspiraciones presidenciales de David Collado y las declaraciones de dirigentes
vinculados a otros proyectos políticos dentro del partido.
Enfocarse
en el Gobierno
García
Archibald considera que los dirigentes deben concentrarse en apoyar la gestión
del presidente Luis Abinader, en lugar de alimentar disputas anticipadas por la
candidatura presidencial de 2028. A su juicio, las diferencias deben manejarse
con madurez, respeto y disposición al diálogo.
Asimismo,
advierte que las luchas internas pueden desviar la atención de los problemas
nacionales y debilitar la imagen de una organización política que todavía tiene
que concentrarse en la buena gestión de gobierno de Luis Abinader.
Los
errores del pasado
El
periodista también observa una contradicción en el comportamiento de algunos
perremeístas: mientras el partido gobierna, determinados sectores actúan como
si estuvieran en la oposición. “Mientras hacia fuera se visualiza un partido unificado,
en consonancia con su gobierno, los perremeistas se empeñan en que se visualice
que dentro está pasando todo lo contrario.”, señaló el periodista Archival en su
reflexión periodística.
En
sus reflexiones, insiste en que las aspiraciones individuales no deben
colocarse por encima del proyecto colectivo y que los dirigentes con
experiencia tienen la responsabilidad de contribuir a un clima de respeto y
cohesión.
La unidad monopólica es la clave para 2028
García
Archibald concluye que el PRM debe evitar que la competencia interna se
convierta en una lucha grupal que comprometa sus posibilidades electorales.
Aunque reconoce que algunos aspirantes cuentan con respaldo en las encuestas,
advierte que ninguna ventaja garantiza por sí sola el éxito futuro si la
organización pierde su cohesión.
Archibald hace un llamado a que
los perremeistas administren sus diferencias con prudencia, respaldar la
gestión gubernamental y preservar la unidad interna para afrontar en mejores
condiciones el escenario político de 2028.
