miércoles, 10 de junio de 2026

Más de 15 años de déficit: la bomba fiscal que la política dominicana sigue posponiendo

Desde hace más de 15 años, el Gobierno dominicano mantiene un déficit presupuestario superior a los 200,000 millones de pesos anuales. Este déficit ha sido cubierto mediante endeudamiento externo y la emisión de bonos en el mercado interno.

Durante la gestión del expresidente Leonel Fernández, y mediante consenso entre las principales fuerzas políticas del país, se estableció en la Estrategia Nacional de Desarrollo el compromiso de impulsar una reforma fiscal integral. Esta reforma debía abordar tanto los ingresos que recibe el Estado como la forma en que se ejecuta el gasto público.

Sin embargo, hasta la fecha únicamente se han implementado reformas tributarias enfocadas en aumentar los ingresos, sin realizar cambios significativos en la estructura del gasto. Además, dichas reformas han sido aprobadas utilizando las mayorías legislativas de los gobiernos de turno, debido a la negativa de la oposición a respaldarlas.

En este contexto, un senador de la oposición ha sometido diversas iniciativas legislativas que afectarían los ingresos del Estado. Aunque estas propuestas pueden generar simpatía y aplausos entre determinados sectores del electorado, su aplicación aislada provocaría una reducción considerable de los ingresos gubernamentales, aumentando el déficit fiscal y, en consecuencia, la necesidad de endeudamiento. Esto ampliaría aún más la brecha fiscal que enfrenta la economía dominicana.

Lo que necesita la República Dominicana no son medidas aisladas ni propuestas de carácter demagógico orientadas a obtener beneficios políticos inmediatos, sino una reforma fiscal profunda e integral que garantice la sostenibilidad de las finanzas públicas. Actuar de manera contraria representa una muestra de irresponsabilidad por parte de la clase política.


A pesar de la necesidad de dicha reforma para corregir el déficit estructural del Gobierno, todo parece indicar que el presidente Luis Abinader dejará esta tarea para la próxima administración. Entre las razones se encuentra la falta de consenso político, ya que la oposición difícilmente respaldaría una reforma de esta naturaleza. Además, la cercanía del período electoral hace que los costos políticos de una reforma fiscal sean elevados en el corto plazo, situación que podría ser aprovechada por los adversarios políticos.

Ante la realidad de un elevado déficit fiscal y la incapacidad de las fuerzas políticas para alcanzar acuerdos que permitan reformar el sistema tributario y racionalizar el gasto público, el país corre el riesgo de continuar dependiendo del endeudamiento como principal mecanismo de financiamiento. Mantener esta tendencia de manera indefinida podría comprometer la estabilidad económica y fiscal de la República Dominicana en el futuro.

 

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