Esto del oro no es solo una
noticia más. Es algo que te toca, aunque no lo parezca.
En
el municipio de San Juan de la Maguana se ha hablado de que podría haber oro
bajo tierra, y eso ha dividido a todo el mundo. Por un lado, están quienes ven
una oportunidad: más trabajo, más dinero moviéndose, una economía que podría
levantarse. Pero del otro lado, están los que sienten preocupación, porque
saben que lo que está en juego no es solo el oro… es el agua, la tierra, la
vida de todos y también quienes desean sacar capital político.
Hay
quienes, desde la ciencia, en este caso la Academia de Ciencia de la RD; piden
calma. No dicen “no” de entrada, pero sí advierten: esto no es un juego. Sacar
oro puede afectar los ríos, los acuíferos, todo lo que sostiene el día a día. Y
una vez eso se daña, no hay vuelta fácil. Que deciden los estudios y no los
juicios de valor.
También
están los ambientalistas, que lo dicen más claro: no vale la pena. Para ellos,
ningún beneficio económico justifica poner en riesgo la salud de la gente ni
los recursos que nos mantienen vivos. Su miedo es que, después de la minería,
quede poco que salvar. De hecho, los ambientalistas se oponen a todo tipo de explotación
de los recursos naturales. Son fundamentalistas del medio ambiente.
A
esto se suma la oposición política, que ha tomado una postura “crítica” frente
al proyecto. Cuestionan la transparencia de todo el proceso y dudan de que
realmente se protejan los intereses de la gente. Plantean que no hay garantías
claras de que el país salga beneficiado, y advierten que podría repetirse la
historia de acuerdos que favorecen a pocos y dejan consecuencias para muchos. Historia
que ellos mismo construyeron en el pasado. Ahora son los “defensores del pueblo”.
Mientras
tanto, el gobierno habla de desarrollo. Dice que sí se puede hacer minería de
forma responsable, que habrá empleos, ingresos, obras… que el país puede
avanzar con esto. Confían en que las reglas que existen son suficientes para
evitar daños graves. Habría que evaluar el caso de la mina de oro de Cotuí, analizar
su impacto en la provincia. Evidenciar con cifras y datos.
Pero la verdad más fuerte está en la gente común. Ahí es donde se siente el conflicto de verdad. Hay quienes necesitan una oportunidad urgente y ven en la mina una salida. Y hay otros que viven de la tierra, del agua, del trabajo diario, y sienten que eso podría desaparecer.
Al final, no es solo decidir si se
explota o no. Es decidir qué tipo de futuro se quiere. Porque pase lo que pase,
este tema ya cambió al municipio de San Juan de la Maguana. Y a quienes viven
en él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario